Tú, dulce poesía. Liviana, como tus caricias. Tierna, como tu sonrisa. Profunda, como tu mirar. Sincera, al igual que cuando hablas de amor.
Tú, mi filosofía. Un experimento de riesgo. Un sube y baja sin control, una maravilla de color.
Sólo tú, mi guerrero. Ese ente oculto detrás de una sombra, que no deja ver lo asombroso que es.
Tan sólo tú, el soñador. El caballero que lucha por su honor, y que daría su vida por rescatarla a ella.
Me has dejado sin palabras restantes. La sinfonía de tu voz me hipnotiza y tus versos espontáneos me arrullan mejor que la brisa de la lluvia por la noche. Lograste apoderarte de mi ser, ya que tu nombre se grabó dentro de mi piel. El mejor tatuaje que jamás pude tener.