Hellooooooooooooooow!

Ojalá y les guste :)

6.23.2015

Annika siempre fue una niña descuidada.


Annika miró a la pared, desorientada, buscando los pedazos de cerámica que estaban regados por todo el piso. Intentaría pegarlos y arreglar la ruptura que causó su descuido. Siempre había sido una niña distraída y desubicada, señalada por sus compañeras en las clases de baile y criticada por tener ojos tan grandes. Era ya el ducentésimo vigésimo cuarto festival internacional de jazz contemporáneo en la ciudad de Berlín y ella iba a ser parte de este gran evento. Gretchen y Helga eran las que más la molestaban y estaban cansadas de que a pesar de ser una niña de baja estatura y muy callada; era la mejor de la clase. Annika había roto la taza favorita de la maestra Corinna por estar practicando sus vueltas y saltos, Helga estaba ansiosa de acusarla y provocar que la mandaran hasta atrás en la fila y nadie la pudiera ver bailar.

¿Quién iba a pensar que la maestra Corinna acababa de terminar con su novio Eugen justo antes de la función y que esta taza ya no era más su favorita? ¿Dónde hubiese cabido la posibilidad de que sería Helga la que reprendieran por su conducta infantil y humillante al perder tiempo de práctica por tratar este asunto con la maestra cuando la misma Corinna indicó que fue algo “que podría pasarle a cualquiera”?

Y tan fluido como el río Spree, comenzó la función y las pequeñas bailarinas daban su espectáculo con delicadeza y agilidad al mismo tiempo, sin dar un respiro a los espectadores que quedaban asombrados con tanto talento. Incluso, el director de la “La Akademie der Künste” alias Academia de las Artes, quedó impresionado.

Y era el turno del grupo de bailarinas en el que estaba Annika, y nerviosa, tomó su pequeño listón rosado y se lo amarró con firmeza en su cebolla que sujetaba ferozmente su pelo para impedir que cualquier vuelta le quitara su aire de grandeza y despeinara esos cabellos asegurados en tres capas de gel SoftMed, de los más resistentes en Berlín. Se escuchaba dramática y los bajos entonaban de manera sensual al oído, la canción de Royals de Lorde.

Annika, bailaba y se perdía entre sueños de éxito y la música la consumía, la sumergía en sus pensamientos. Y era difícil de preveer que esta dulzura de niña pereciera tras un tropiezo, Annika siempre fue una niña descuidada.