De todas las personas, cosas y seres vivos en este espacio en el que coincidimos
Te aseguro que tú eres el mejor.
Y a pesar de mis defectos, desvelos, perfecciones y anhelos
das cada parte de tu cuerpo a mi encuentro.
Te amo de maneras indescriptibles y a veces en el silencio de mi voz llego a despreciarte.
Pero todo esto causado por tu forma tan impecable de ser,
tantas virtudes, tanto éxito, tanto esfuerzo, tanto romance.
El mejor de todos sin duda.
Discúlpame.
Discúlpame una y otra vez.
Y otra vez.
Porque a veces tus palabras me raspan por dentro
y las mías llegan a quemarte.
Porque no me entiendes cuando ni yo me entiendo.
Porque lo haces todo y eres todo y yo soy tan sólo yo.
Disculpa cada lágrima que derramé,
disculpa que no soy consciente.
Y por favor disculpa mi falta de sentido común.
Mi mundo avanza casi en automático, viviendo las consecuencias de mis decisiones,
y afortunadamente llegas tú.
Y siempre tú, ahí. Siempre hasta cuando no quieres hacerlo. Siempre hasta cuando pierdes el control.
Por eso te prometo que me quedaría toda una vida, esperando por tu amor.
No hay más puro amor del que yo podría recibir y no hay agradecer digno de tus besos o tan solo una mirada de ese dulce café.
Te repito y te insisto que sin ti no no hay vida.
No hay futuro, no hay alegría. No hay sueños ni escapes.
Tan sólo una realidad fría.
Eres inefable para mí. Grábalo en tu mente y en tu corazón porque jamás podría decir que no eres y haces todo lo que pudiese pensar por y para mí.
No sé como pude lograr conseguirte a ti.