La casa está podrida
Los cubiertos yacen enmohecidos sobre el lavabo
Mi madre recostada en el sofá
Y mi gato no está
El arenero lleno de restos de lo que quedaba de mi felicidad
Mi vida se vuelve a opacar
al ritmo de los balbuceos de un vago dormitando
Tus ojos liberan pequeñas gotas
de aquel vino que me hiciate beber
Mi futuro se siente imperfecto e impreciso
me siento sola, me siento un rehén
de esta vida, vine para ser un ejemplo
pero no para vivir.
No hay escapatoria evidente,
solo la esperanza de nuestro camino
tal vez el destino elige a los aventurados
que serán por siempre los miserables.
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