Estoy cansada de luchar contra correa
Que la marea suba y la arena se escurra entre mis manos
Parece que todo tiene que ser una pelea
La eterna búsqueda termina pero nada comienza
Solo un pasadizo hundido en medio de la incertidumbre
No importa si el camino ha sido trazado
Ni siquiera si los caballos entraron en su formación
Somos peones luchando a ser reyes y reinas
Testigos de lo inhóspito
Soñadores de lo irreal
Creyentes hasta el final, de la millonésima posibilidad
Y a sabiendas de que se necesitan años, décadas y siglos
Para romper el status quo
Aquí seguimos, enlazados por la necedad
Creyendo que lo que le pasa a unos nos puede pasar
Y al mismo tiempo echándolo a perder,
porque avanzar nunca es una línea derecha y perfecta
Y jugar con el destino nunca es un juego justo
Se pierde y se vuelve a perder
¿Será que gane el más ciego? ¿O el más obstinado?
¿El que haya perdido tanto que ya no le quede más que perder?
La dignidad está sobrevalorada, el orgullo también
Si uno cumple su objetivo, lo demás queda en segundo plano
Entonces digo... ¿por qué me siento tan aislada?
¿Es que acaso los soñadores son una especie rara?
O quizá en peligro de extinción
Porque hay muchos, y lo sé, pero cuántos se atreven
Realmente se mueven hasta que se les caigan los pies
O en mi caso, la cabeza
Hasta que te vayas a dormir temblando
En tus pesadillas tengas intensas conversaciones
Y en tu presente analices todas las posibilidades
O pases temporadas de privación
de necesidades básicas
Un sinfín de posibilidades y oportunidades
Y sigues aquí, sigues y sigues
No es un concurso, puedes parar
Pero no quieres.
¿Por qué te cuesta tanto dejar de soñar?
Por eso estás cansada.
Por querer cambiar lo que estadísticamente hablando
parece una falta de realidad.
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